De la mitología a la ciencia: una mirada general a los inicios de la astronomía.

El cielo y, especialmente, las estrellas, han sido, desde tiempos inmemoriales, de interés para el ser humano. Desde las más antiguas civilizaciones de las que se tiene registro se han observado, agrupado y nombrado las estrellas, insertando en ellas la cultura, ritos y creencias propias de cada civilización y se ha tenido en cuenta a los astros para predecir sucesos en la tierra.

La observación de las estrellas y el cielo se empezó a dar cuando el hombre se convirtió del nomadismo al sedentarismo. Este, al iniciar con la organización y posterior creación de las diferentes civilizaciones, se empezó a interesar por los astros y sus procesos, sus ciclos. Gracias a estos ciclos constantes de los objetos celestes, perceptibles por el humano puesto que suelen ser cortos, se determinaron períodos y estaciones, como en el caso de los egipcios que conocían la época de inundación del Nilo gracias a la salida heliaca (aparición por el este) de Sirio, la estrella más brillante de la constelación de Canis Major.

Todas las culturas y civilizaciones tenían al universo bajo un concepto mitológico, aun los griegos antes de estudiarlo científicamente, y en él depositaron y plasmaron sus creencias, cultura y formas de vida. Descubrieron ciclos y movimientos de los planetas con alta precisión y tenían un gran avance en observación astronómica, pero no se preocuparon especialmente por darle a todo esto una explicación científica o crear una ciencia unificada, sino que, más bien, le dieron una explicación teológica y dejaron la observación y estudio de los astros a los sacerdotes.

No podemos decir exactamente cuándo fue que el hombre empezó a observar el cielo o a nombrarlo, pero podemos saber, al menos, que fue una necesidad en la antigüedad entenderlo, puesto que los ciclos de los astros parecían indicar ciclos terrenos, pero la humanidad pensaba que todo esto era por causa de dioses controladores, que habitaban en el cielo y manejaban todo desde allí. Caso es, por ejemplo, el de los griegos, los cuales pensaban que la tierra es un disco en cuyo centro se encontraba el Olimpo (morada de los dioses principales del panteón griego, presididos por Zeus) y que, en torno suyo estaba el Okeanos, el mar universal.

Los primeros hombres observaron que en el cielo había dos clases de cosas: unas se movían, podía esto indicar que tenían vida, estas eran los planetas; las otras permanecían estáticas, o sea, estaban muertas, estas eran las estrellas.

Los planetas, como el “sangriento planeta rojo” deberían tener una influencia en la guerra, por ejemplo, entonces ellos eran poderosos y ejercían ese poder en la tierra, es por esto que debían ser dioses.

Las estrellas, por su parte, son seres muertos, a los cuales controlan los dioses (planetas) y que están allí por causa de ellos. Aquellos muertos que estaban en el cielo debían haber sido importantes para los dioses en vida, por lo que luego de su muerte ocuparon las moradas celestiales.

Las constelaciones antiguas que conocemos hoy en día fueron legadas de los griegos y los árabes, principalmente. Estas, ubicadas en el norte, permanecen hasta hoy en día y preservan muchos de sus antiguos nombres que fueron dados a razón de una historia, de un mito que existía detrás. Tenemos como ejemplo la Osa Mayor (Ursa Major) y la Osa Menor (Ursa Minor), unas de las principales constelaciones para los griegos. Según su mitología, Zeus, principal dios del Olimpo, se enamoró perdidamente de Calisto, una ninfa cazadora de los bosques de Arcadia, y la hizo amante suya. Hera, esposa de Zeus, llena de celos y rabia por la afrenta, convirtió a Calisto en osa. Tiempo después Calisto, en forma de osa, se topó con Arkas, quien era hijo suyo, y este la iba a cazar al no reconocerle. Zeus se presentó en el acto, pero no quedando convencido de que Arkas no lo volvería a hacer, tomó a Calisto por la cola y la lanzó al cielo y, a Arkas, lo convirtió en oso y lo envió también al cielo, al lado de su madre. Hera, furibunda, le pidió a su hermano que Calisto y su hijo jamás pudiera acercarse al mar y, por ello, ninguna de las dos constelaciones se puede ocultar.

Por su parte, en la mitología egipcia, la constelación de Orión era muy importante, ya que representaba al dios Osiris (dios de la resurrección) y, su cinturón (asterismo de los tres reyes magos, conformado por Alnitak,  Alnilam y Mintaka), representaba la entrada al otro mundo. Además, según el investigador Robert Bauval, las tres grandes pirámides de Giza están exactamente posicionadas con respecto a las estrellas del cinturón.

Se encuentran también las doce constelaciones del zodiaco (camino de los animales en español) cuya idea inició en Babilonia y se extendió por Egipto, hasta llegar a Grecia y que, por tanto, poseen también algo de su mitología. Podemos tomar como ejemplos a las constelaciones de Libra, que se atribuye a Dice, la diosa de la Justicia; Escorpio, fue el escorpión enviado por la diosa Artemisa contra Orión; Sagitario es el centauro Quirón; Capricornio, que representa a la Cabra Amaltea, la que amamantó a Zeus.

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 Constelaciones del zodiaco. Vía: https://buhomag.elmundo.es/uncategorized/zodiaco-origen-significado/

Aunque esta visión mitológica de los astros perduró mucho tiempo, los estudios del cielo ayudaron a trazar y a avanzar, posiblemente sin notarlo, en un camino de la ciencia. Los griegos, aunque no fueron los primeros en observar de manera contemplativa el cielo y tener en cuenta los ciclos celestes para la vida cotidiana, como usualmente se piensa, sí fueron ellos, teniendo como base estudios de otras civilizaciones, los primeros en observarlo científicamente, de forma especial mediante estudios matemáticos de los ciclos astrales, por ejemplo, y su principal objetivo fue la medición del tiempo, dejando a un lado los mitos y buscando ver los fenómenos de forma objetiva y lógica, primando la razón. Uno de los primeros en introducir conocimientos científicos sobre el cielo fue Tales de Mileto (aproximadamente 600 a.e.c), quien llevó a Grecia los conocimientos babilonios y egipcios, los mejoró y, posteriormente, se utilizaron como base para el estudio del firmamento y su relación con la vida en la tierra. Tiempo después, alrededor de un siglo, los estudios de Pitágoras de Samos sobre el cielo llevaron a hacer descubrimientos acerca de la “lógica planetaria” y a cambiar la creencia de que los planetas son planos, introduciendo la idea de los planetas esféricos. Además, descubrió que el lucero matutino es el mismo que el vespertino: Venus. Aristarco de Samos, por su parte, expuso que los movimientos celestes podían explicarse mediante la hipótesis de que la tierra giraba sobre sí misma una vez cada 24 horas, y que giraba alrededor del sol, al igual que los otros planetas, hipótesis que parecía descabellada en su tiempo y que no fue aceptada sino hasta después de varios siglos.

Los egipcios, por su lado, crearon uno de los primeros calendarios, basado en las fases de la luna. Tenía, pues, 12 ciclos lunares y 354 días. Además, utilizaron el cielo como base para construir sus grandes monumentos. Más tarde, tuvieron el calendario de 365 días, en el que las estrellas realizaban su giro completo y que concordaba con sus tres estaciones, de cuatro meses cada una: inundación, Akhet; invierno, Peret; y verano o falta de agua, Shemú.

Si bien de la civilización que más se tiene información acerca de sus aportes en astronomía es de la griega, se sabe que tuvo base en otras, las cuales marcaron un camino inicial en la observación del cielo, el cual siguieron los griegos.  Los documentos que han llegado a nuestros días de aportes de otras culturas han sido pocos y, muchos de ellos, difíciles de entender.

En conclusión, podemos decir que la astronomía nació gracias a la necesidad del hombre de conocer el cielo y los astros para predecir fenómenos en la tierra. Además, gracias a la astronomía hoy conocemos el mundo mitológico de muchas civilizaciones, podemos conocer el mundo de creencias en las que vivían y cómo se representaban a sus propios dioses. Podemos, también, observar que la astronomía, a medida que se fue dejando a un lado la visión religiosa del mundo, fue encaminándose, como las demás artes, hacia la ciencia, tomando en cuenta la visión lógica y contemplativa, además de teórica de las diferentes artes.

Para saber más:

El nacimiento de la astronomía antigua. Estabilizaciones y desestabilizaciones culturales: https://www.ugr.es/~pwlac/G26_25MariaDelMar_Valenzuela_Vila.html
El cielo de noche, las constelaciones: https://www.youtube.com/watch?v=3Ns4bDDrjkl

La astronomía en las civilizaciones antiguas: https://www.anfrix.com/2006/09/la-astronomia-en-las-civilizaciones-antiguas/

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