La versatilidad de la vida, y su posible distribución universal.

La teoría de la evolución biológica de Darwin explica que el origen de todas las formas de vida que existen y han existido en el planeta tuvo lugar a partir de una especie relativamente simple con la capacidad de reproducirse, viviendo hace unos cuatro mil millones de años. Varios estudios sugieren que esta criatura fue formada por la interacción química de las moléculas que estaban dispuestas en el planeta en ese momento (experimento de Miller y Urey). Desde entonces, la vida se propaga de manera agresiva, y a pesar de que la tierra siempre ha sido un lugar hostil, y los organismos han pasado por masivas extinciones, siempre ocurre un subsecuente estallido de especiación. Los componentes mencionados son un factor común en todo el universo, por lo que es de inferir que la secuencia de eventos dados en la tierra para generar vida se producen de manera similar a lo largo del espacio-tiempo, y con desenfrenada invasión. Partiendo de esta premisa, el enfoque de las investigaciones en cuanto a la distribución de la vida en el universo se basa en dónde y cómo encontrarla, y de qué maneras puede ser encontrada.

La astrobiología es un campo interdisciplinario estudiando la vida donde sea y como sea que pueda estar; en la tierra y más allá de esta, bajo el lógico e intuitivo supuesto de que no es una exclusividad de nuestro planeta; y de que la vida es un complejo “arreglo” fisicoquímico que se autosustenta mediante el metabolismo de compuestos tomados del entorno y tiene la capacidad de adaptarse a las condiciones externas y proliferar. El proceso no solo se trata de buscar vida en otros lugares más allá de la tierra, sino de formular hipótesis de cómo se genera, se propaga, y se desenvuelve en distintos posibles ambientes. El astrobiólogo está en la tarea de imaginar condiciones en las que la vida pueda surgir a pesar de que resulten letales para nosotros; por ejemplo, se sabe con mucha certeza que es necesario un medio líquido para que la vida pueda ser formada y sostenida, siendo el agua por muchas razones el candidato más promisorio para esto. Sin embargo, se han sugerido otras posibilidades como amoniaco, metano líquido, incluso ácido sulfúrico o formaldehido, siendo estos tóxicos para nosotros, pero esto es porque hemos evolucionado a partir de un mundo de agua. La búsqueda de extremófilos -llamados así dado a que son organismos cuyas condiciones de vida óptimas son muy distintas a los seres terrestres más comunes-, es apropiada ya que de existir, debieron tener una historia evolutiva muy distinta a la nuestra. Aun así, es más práctico dirigir la mirada al agua, siendo este un aparente prerrequisito para la vida, y por el hecho de que es bastante común en nuestro universo, sumando a que se conocen ya varios cuerpos en el sistema solar que contienen agua líquida además de la tierra como Encélado, Europa, y Marte, como también algunos exoplanetas recientemente descubiertos.

Solo tenemos un ejemplo de la vida y de cómo funciona, del cual nos valemos para usarlo como referente y  realizar estudios comparativos. Lograr identificar y distinguir vida fuera de la tierra implica ampliar el concepto y la definición que le damos. A pesar de la vasta variedad de formas de vida en la tierra, todos los organismos estamos bioquímicamente relacionados; esto lleva a los investigadores a pensar que las biomoléculas que nos componen tendrían una evolución de gran eficiencia en lugares con condiciones similares a la tierra; sin descartar la posibilidad de que existan formas de vida basadas en una composición molecular diferente, cuyo bloque de síntesis básico no sea el carbono. Aunque se especula que la probabilidad de que esto ocurra es mucho menor, por lo que no es práctico dirigir el enfoque de investigación a este supuesto. Moléculas como carbono, hidrógeno, nitrógeno, oxígeno, y las demás que componen los organismos terrestres tienen una gran abundancia relativa en el universo. Los organismos con más probabilidad de ser encontrados pueden no ser muy diferentes a nosotros.

De esta manera, la investigación es basada en precursores ubicados en determinados cuerpos celestes, como el agua en el satélite Europa, o el metano líquido en Titan, donde se busca analizar en detalle sus atmósferas y muestras de suelo. Con la habilidad de leer la atmósfera de planetas compuestos por roca y metal en lugar de gas, es posible buscar rastros de vida en ellos. Un buen indicio es, por supuesto, el hallazgo de vapor de agua, especialmente si dicho planeta se encuentra en una distancia estratégica respecto a su sol, o zona habitable. Otro blanco de búsqueda es el oxígeno en su forma molecular; nuestra atmósfera es alrededor de 20% oxígeno ya que es constantemente producido por organismos fotosintéticos. El oxígeno molecular no es muy estable y tiende a formar enlaces con otras moléculas, por lo que encontrar una atmósfera con un alto porcentaje de oxígeno libre puede indicar que hay vida produciéndolo. Existen otros compuestos además del oxígeno que pueden tomarse como residuos metabólicos, que pueden ser de gran utilidad para rastrear actividad orgánica. No está demás aclarar que el objetivo no es plenamente encontrar organismos vivientes, sino rastros que indiquen con claridad que ha habido actividad de dicha complejidad, como fósiles.

Otro método empleado ha sido la toma de muestras de cuerpos cercanos como planetas o asteroides. Las muestras tomadas pueden ser estudiadas directamente para determinar la composición molecular de asteroides ancestrales, y si podrían ser la fuente de materia orgánica y los solventes que sirvieron de cimientos para construir vida, como también encontrar en suelo planetario las señales químicas  que indiquen la presencia de seres vivos. Un caso ejemplar es la misión OSIRIS-REx, una sonda espacial con el objetivo de explorar el asteroide Bennu; entre los hallazgos se sospecha que se podrían observar biomoléculas y otras piezas necesarias para la construcción de la vida, al menos como se conoce en la tierra. Por ahora, se han descubierto bases nitrogenadas como adenina y guanina en meteoritos que han entrado a la tierra, por lo que  muy probablemente estos estudios nos ayuden también a comprender la astrobiología involucrada en nuestros propios orígenes. Además, se ha investigado la capacidad para alojar vida de cuerpos cercanos como Marte: El veículo explorador de la Mars Science Laboratory ha tomado muestras de suelo marciano para identificar rastros de compuestos orgánicos como aminoácidos o ácidos nucleicos sin resultados concluyentes hasta el momento.

Resultado de imagen para panspermiaCrédito: https://curiosity.com/topics/the-panspermia-theory-did-life-on-earth-come-from-space-curiosity/

Una forma alternativa de rastrear vida extraterrestre, y tal vez la más ambiciosa, es la búsqueda de formas de vida inteligente. La búsqueda de civilizaciones avanzadas fuera de la tierra comenzó en los años 60 con la transmisión de ondas de radio al espacio, con la intención de contactar un mundo alienígena con una tecnología como la nuestra. Estas señales aparentemente nunca han sido contestadas, pero el esfuerzo por comunicarnos ha sido constante desde entonces por el instituto SETI (Search for Extraterrestrial Intelligence); al mismo tiempo, hemos estado intentando “escuchar” las señales que puedan provenir de seres con las mismas intenciones de encontrar vida inteligente diferente a la suya. Hasta ahora no ha ocurrido algún evento que sugiera la existencia de vida inteligente fuera de la tierra; quizás porque estas civilizaciones, si existen, se encuentran a distancias extremadamente lejanas a nosotros.

La vida de por sí es un fenómeno raro, pero su comportamiento donde ha sido posible indica que puede ser flexible y ubicua a nivel astronómico. Una cuestión muy relevante es si tendremos la capacidad o la oportunidad de distinguir lo que está vivo y lo que no cuando esté a nuestro alcance. Por ahora no hay pruebas contundentes, hay más preguntas que respuestas, y resultados lejos de ser satisfactorios. Probablemente no contamos todavía con las herramientas requeridas o los métodos más apropiados, pero la búsqueda continua, avivada por el hambre de conocimiento que nos caracteriza.

Enlaces de interés:

https://www.nedrickexpress.com/nasa-finds-links-to-life-on-mars/

https://www.youtube.com/watch?v=SOzZnVxIgschttps://curiosity.com/topics/the-panspermia-theory-did-life-on-earth-come-from-space-curiosity/

https://www.seti.org/seti-institute/Search-Extraterrestrial-Intelligence

https://es.wikipedia.org/wiki/OSIRIS-REx

 

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