Marte: ¿nuevo hogar?

Durante años la humanidad ha soñado con la oportunidad de colonizar nuevos planetas y asentarse en inexplorados territorios. Un sueño plasmado en la literatura y el cine que han hecho del planeta rojo su protagonista, más allá de una idea futurista que parecía imposible algunos siglos atrás, los nuevos descubrimientos y tecnologías materializan a marte como nuestro nuevo hogar.

Desde la llegada del hombre a la luna en 1969, poner un pie en el planeta rojo se ha convertido en una obsesión para todos quienes sueñan con llegar a los confines del espacio. La cosmonauta rusa Valentina Tereshkova, la primer mujer en viajar al espacio en 1963, ha declarado en varias ocasiones que le gustaría ir a Marte. A sus 78 años no sólo está deseando ir, sino que está dispuesta a no regresar.

Y si Valentina Tereshkova fue la primera mujer en viajar al espacio, Abigail Harrison sueña con ser la primera en pisar Marte. Harrison de 18 años tiene clara su vocación, desde que tenía sólo cinco ya soñaba con convertirse en astronauta. En sus propias palabras “más allá de mi propia fascinación por marte, está la idea de que se trata del gran objetivo en la carrera espacial humana. yendo más lejos de lo que nunca hemos ido, poniéndonos en situaciones difíciles y encontrando soluciones para esos problemas, crecemos como sociedad y aumentamos nuestras capacidades“.

Son innumerables los voluntarios que sueñan con ser los nuevos habitantes de este planeta, la curiosidad humana y el deseo de ampliar nuestros horizontes es la principal motivación de este nuevo sueño que cada día toma más fuerza. Pero más allá de estas razones, ¿es Marte en realidad habitable para el ser humano?

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Credito: NASA/USGS

Marte es el segundo planeta más pequeño del Sistema Solar, siendo solo superado por Mercurio. Debido a la inclinación de su eje de rotación, experimenta estaciones como la Tierra que varían en duración debido a su órbita elíptica. Completa una órbita alrededor del Sol en 687 días de la Tierra, lo que puede traducirse en 1 año marciano. Su período de rotación sideral es de 1026 días terrestres o 24623 horas, apenas un poco mayor que el período de rotación terrestre. Así, un día marciano es aproximadamente media hora más largo que un día terrestre.

Es un planeta rocoso y al igual que los demás planetas formados por silicatos , su superficie presenta marcas de impactos contra otros cuerpos celestes. Los cráteres más anchos se encuentran muy erosionados, rellenos del polvo que las tormentas transportan y deformados por la expansión y contracción que provocan los continuos cambios de temperatura. Su atmósfera es muy fina y tenue, compuesta principalmente por un 96% de dióxido de carbono, un 2% de argón, un 2% de nitrógeno y de 1% de otros elementos. Estas características hacen que marte sea el planeta cercano más parecido a la tierra y los nuevos hallazgos de agua helada en el terreno escarpado del planeta hace mucho más cercana la realización de este proyecto, pero Marte es un hábitat muy distinto a la acogedora Tierra para nuestra humanidad, es un ambiente hostil de principio a fin.

Apenas poco más de la mitad de las naves que hemos intentado aterrizar allí lo han logrado sin estrellarse, desaparecer o apagarse para siempre. Son muchos los retos que tendrán que enfrentar para hacer de esto una realidad entre ellos, los efectos que el espacio pueda tener sobre el cuerpo humano.

En gravedad cero los huesos se atrofian, lo normal es una pérdida del 1% de la masa ósea cada mes. El ejercicio enérgico ayuda, pero las máquinas de entrenamiento que se usan en la estación espacial pesan demasiado para una misión a Marte. Los problemas de vision tambien podrian ser notables, porque los fluidos se acumulan en el cerebro y presionan los globos oculares. Sería una auténtica pesadilla que los astronautas llegaran a marte con la visión borrosa y los huesos frágiles y se rompiesen una pierna. En teoría, estos riesgos podrían reducirse si la nave girase rápidamente sobre sí misma, de tal manera que la fuerza centrífuga sustituyera la gravedad, sin embargo, los ingenieros de la NASA consideran que esto añadiría demasiada complejidad.

La radiación es otro riesgo. Los astronautas que viajen a Marte estarían expuestos a la radiación de las fulguraciones solares y a los rayos cósmicos, partículas de alta energía que cruzan la galaxia casi a la velocidad de la luz, siendo esta dosis de radiación en un vuelo hacia Marte de 1,7 milisieverts por día. Estos pueden causar daños en el ADN y en las neuronas, lo que implica que los astronautas podrían llegar a Marte con menos luces, además de con visión borrosa y huesos frágiles. Una posibilidad sería revestir el módulo de la tripulación con una gruesa capa de agua, o incluso con tierra en la que crezcan plantas, como un escudo parcial contra la radiación.

El mero hecho de proporcionar a los astronautas agua potable y aire respirable ya es todo un reto, pero el ser humano nos ha demostrado la gran capacidad que tiene para superarse. Su éxito, sin embargo, dependerá de la tecnología, la financiación y los riesgos que estemos dispuestos a asumir.

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