Basura espacial: ¿un problema a futuro?

El ser humano desde tiempos inmemorables se ha preocupado y sentido curiosidad por lo que lo rodea y por ello, el planeta donde habita no ha sido suficiente para satisfacer ese deseo de explorar; así que decidió intentar acercarse a los fenómenos celestes de maneras diferentes, una de ellas: enviando misiones espaciales con múltiples finalidades como recoger muestras, enviar seres humanos, conocer las condiciones climáticas, etc.

Con base a lo anterior: el “4 de octubre de 1957; la Unión Soviética lanzó al espacio el Sputnik 1, el primer satélite artificial puesto en órbita; y desde aquí, la humanidad ha enviado al espacio una gran cantidad de satélites, naves y otros aparatos” (Saray de la Hoz, 2018). El Sputnik 1, fue descrito como “una esfera de aluminio del tamaño de una pelota de playa, con apenas 58 centímetros de diámetro y poco más de 80 kilos, con cuatro largas y finas antenas. Este, tardó 98 minutos en orbitar la tierra para obtener información de las capas altas de la atmósfera y el campo electromagnético de nuestro planeta”. Dos años después llegó el Sputnik 2 tripulado por Laika, la famosa perra callejera rusa (BBC, 2017). Actos como estos eran increíbles, casi sacados de la ciencia ficción, ya que mostraban el primer paso para expandir la conquista humana más allá de lo terrestre, marcando una pauta para el inicio de la carrera espacial. Desde entonces, se ha continuado enviando material tecnológico al espacio de manera constante y parece que indefinidamente seguirá siendo así.

Pero hay algo en el trasfondo de lo cual siento que no nos hemos preocupado lo suficiente, y es el asunto de la basura espacial; la cual se ha definido como “cualquier objeto artificial sin utilidad, que orbita la Tierra” (Jose María Piña, 2014). Se ha logrado aproximar la composición de estos objetos que están orbitando nuestro planeta, en los cuales se encuentran objetos variados como: naves operativas en un 7%, naves obsoletas en un 22%, restos de cohetes en un 17%, objetos relacionados con misiones en un 13% y otros fragmentos en un 41% (Jose María Piña, 2014); respecto a esto, la NASA ha enumerado diversos factores que pudieron dar origen a la aparición de dichos objetos (Esquivel, 2013) y que a continuación explicaré brevemente:

  • Explosiones en órbita: que producen un gran número de fragmentos capaces de causar daños a un objeto espacial, al igual que fragmentos de menor tamaño que pueden ocasionar degradación del rendimiento de un objeto espacial. Su velocidad entraña riesgo aun para objetos espaciales ubicados a cientos de kilómetros por encima o por debajo de ellos, más aún si se tiene en cuenta que la vida en órbita de dichos fragmentos es muy prolongada.
  • Colisiones con fragmentos durante las operaciones: en una misión con consecuencias dañinas que generalmente producen pequeños fragmentos, que pueden conducir a la pérdida de control de un objeto espacial y por lo tanto a una destrucción catastrófica.
  • Falla en la remoción de órbita de una estructura en tiempo adecuado al finalizar su vida útil: La vida útil estimada de un objeto espacial es de veinticinco años. Una vez finalizada y dejada la estructura en órbita, puede conducir a colisiones con objetos de mayor tamaño y así comenzar la multiplicación de fragmentos.
  • Abandono de restos operacionales en órbita: Estos fragmentos son generalmente no mayores de 1 cm, pero representan un riesgo para los objetos espaciales en operación. Tales fragmentos pueden permanecer en el espacio meses o años, pero si se dejan en órbita baja pueden permanecer entre decenas o cientos de años.
  • Impacto en la superficie terrestre: esto sólo ocurre cuando las estructuras o sus fragmentos, sobreviven a la re-entrada a la atmósfera.

Además, me pregunto qué tanta responsabilidad debemos tener respecto a estos objetos que se acumulan formando numerosas capas y que llegan hasta un punto donde pululan en la órbita (y no solo la terrestre) adquiriendo velocidad propia. Algunos expertos sobre el tema han discutido acerca de la relevancia de estos objetos orbitantes y han contemplado la posibilidad de que por la presencia de estos, podrían ocurrir reacciones en cadena que posteriormente generen colisiones. El síndrome de Kettler por ejemplo, indica que si estos chocaran en gran cantidad, se generarían varias partículas diminutas que harían inviable el envío de más satélites e incluso hasta vuelos espaciales (Judith Hartl, 2017); esto en un caso hipotético y un tanto fatalista. También se ha visto que incluso después de los choques, las partículas pueden frenar, hundirse, salir de órbita y encaminarse hacia la tierra. Del mismo modo, quiero indicar algunos ejemplos notables donde esto ha sucedido:

  • En 1993, recuerda la ESA (Agencia Espacial Europea), la primera misión de mantenimiento encontró un orificio de más de 1 centímetro de diámetro en una antena de alta ganancia montada en el telescopio espacial Hubble.
  • En julio de 1996, el Cerise, un satélite de reconocimiento militar francés, recibió el impacto de un fragmento catalogado de la fase superior de un Ariane con la consecuencia de que una sección de 4,2 metros del mástil de estabilización por gradiente de gravedad; quedó destruida.
  • Según el IAC, de 1958 a la fecha, se conocen unos 62 casos de fragmentos de residuos espaciales que han caído a la Tierra, siendo de los más conocidos, el ocurrido en marzo de 1977 cuando el depósito de un cohete Delta de más de 200 kilogramos, se estrelló a escasos 50 metros de una granja texana.
  • Otro caso similar fue la caída del Skylab en 1979, el cual, en su precipitado descenso, dispersó 20 toneladas de desperdicios entre el océano Índico y Australia.

Por último, cabe resaltar que es admirable la capacidad humana de cuestionarse, crear y desarrollar estas tecnologías; pero es necesario hacer hincapié en que todos estos avances están generando grandes cantidades de residuos, los cuales orbitan el planeta tierra y se podrían convertir en un riesgo potencial en el espacio aéreo, acuático y en la superficie, e incluso, un obstáculo para la futura exploración del espacio exterior.

Nosotros como especie deberíamos ser más cuidadosos con lo que se envía, ya que estamos causando afectaciones en escalas planetarias, en donde considero que aún, no tenemos la capacidad de entender; o de manejar los efectos negativos que podríamos estar causando, no ahora, pero quizá en un futuro. Siendo consecuentes no es un secreto que en nuestros afanes de intervenir, hemos generado efectos negativos para el planeta en que habitamos, y, por ende, es algo irresponsable causar esto mismo en otros planetas.

Crédito imagen: okdiario.com

Para saber más:

BBC. (2017). Sputnik, el primer satélite que hizo despegar la carrera espacial entre la URSS y Estados Unidos hace 60 años – BBC News Mundo. Retrieved November 14, 2018, from https://www.bbc.com/mundo/media-41503825

Esquivel, M. de las M. (2013). Basura Espacial: Un Problema Jurídico de la Época. Aequitas Virtual, 7(19). Retrieved from https://p3.usal.edu.ar/index.php/aequitasvirtual/article/view/1361/1722

Jose María Piña. (2014). BASURA ESPACIAL y SATELITES EN ORBITA – ASTRONOMÍA PRÁCTICA y EXPERIMENTAL – José Ma Piña. Retrieved November 14, 2018, from http://www.astropractica.org/tact/basesp/basesp.htm

Judith Hartl. (2017). ¿Por qué es peligrosa la basura espacial? | Ciencia y Ecología | DW | 18.04.2017. Retrieved November 14, 2018, from https://www.dw.com/es/por-qué-es-peligrosa-la-basura-espacial/a-38478103

Saray de la Hoz. (2018). ¿Hay alguna solución para la basura espacial? – AstroAficion. Retrieved November 14, 2018, from https://astroaficion.com/2018/08/17/hay-alguna-solucion-para-la-basura-espacial/

 

 

Esta entrada fue publicada en Sin categoría. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s